domingo, 4 de noviembre de 2007

NACE LA OSCURIDAD CON LA TARDE

Si se apagara el candil
De mi ardiente luciérnaga,
Con el fuego de una estrella
Le prenderé sus alas
Y volaría por el mundo
Sepultando la niebla
Del paisaje dormido.
La más dura oscuridad
No es la de los ojos vacíos;
Hiere más la bruma inerte
Originando la noche.
Cuantos no oyen los pasos
Del que empuja la carreta
de pan,
Solo sienten el tañer
De la deseada moneda
En la alcancía repleta
De impuras alboradas.

ANDO EN BUSCA DE LUZ

No me agobia el desencanto
De las horas sin luz
Podrían ser los instantes
Del sueño divino
O las horas venturosas
Engendrando el alba.
Nada impide
Mi sonrisa ajena,
No hay grilletes para mi ilusión,
Llevo el alma abierta
A toda esperanza,
No soy fuego sediento de lumbre
Sólo, soy un resplandor.

martes, 30 de octubre de 2007

ES LA RAÍZ DE MI CANTO

En las playas calurosas
Sobre la candente arena
La raíz de mi horizonte
Busca el invierno escondido,
Entre las sombras nocturnas.
Cada grano diminuto es lágrima perdida
En los desiertos del alma.
Bajo mis pies se hunden
Una lluvia de perlas marinas
Bajo la húmeda faz
De las aguas temblorosas.
Gimen las gaviotas en su vuelo vigilante
Y los peces en su reino
Dibujan mañanas de amor.
La voz de mis entrañas
Le hace cosquillas
Al rumor de las olas
Ajenos a los pasos
Del mundo caminante.

VOY SIN LUZ EN LA PENUMBRA

Entre las nubes negras
Cargadas de llanto
Mi rostro inanimado
Es una gota de rocío
En busca de una flor
En el espacio ajeno.
Las penas pasajeras
Buscan otoños
Para nacer en sueños.
El aire mece al tiempo
En la hamaca de las horas,
La música vibrante
De las tardes sin nombres
Dibujan la noche
Con el cincel de la luna.
Un halo de colores
Tiñe el horizonte
Y la noche se derrama
En su inmensa creación.
En el paisaje celeste,
No hay más ventanas abiertas
Al cielo azul
Y sus pestañas cansadas
Ocultan la luz
En el fértil el lomo reseco del hastío.
Y no brotan las mañanas grises
De fúnebre remanso.

VIVO JUNTO A MI ILUSION

Se parte el arco fulgurante
Del fuego de mis ojos vacíos
Y vuelan en mil pedazos
Mis ilusiones de niño.
No puedo apartar
Las mañanas de mis días,
Late su pecho junto al mío
Y abren rutas de consuelo
En el surco palpitante de silencios.
No tengo más refugios
Donde ocultar esperanzas,
Todo vive en el aire,
Golpea el viento
A mis pies de seda
Y el verso se esparce
Por las grietas oscuras
De la tierra viajera.

LA LUZ DEL MÁS ALLA

El sonido en la madera
Brota hueco y lejano,
Se arrastra en la penumbra de la nada
Y hasta el aroma de la tarde
Muere en la bruma sin salida.
El llanto es melodía palpitante,
Se aquieta el alma herida
Y las hojas maceradas de dolor
Crean el otoño en el verano,
Se lapida el aliento
Y se apaga el fuego de su cruz,
Luego doblan las espaldas
Por las rutas del recuerdo.

LA SOLEDAD DE MI CANTO

Nadie escucha
Mi arpegio de cristal,
Los oídos inertes del espacio
Cierran sus puertas
Al arrullo triste del sol.
El sordo silencio del viento
Deja a la distancia
Su música sin notas.
El hilo de mis trinos
Dormita en las sombras
Y los abriga de olvido
A las piedras solitarias.
Así eleve mi canto
las ventanas de las almas
Enmudecen impasibles.
ante los gritos
De los infiernos rodantes
Apagando el trino de mi pecho abierto.